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Montessori International Schools
Grupo de colegios privados de alto nivel académico en Madrid
La vida no es fácil, nadie les va a regalar nada a nuestros hijos/as, van a tener que luchar mucho, superar las adversidades, las relaciones sociales no son fáciles y el entorno es cada vez más cambiante e imprevisible; pero aún así, las familias Montessori queremos que sean personas increíbles, fantásticas, que sean felices, que se sientan realizados a nivel personal y profesional y que, además, lo hayan conseguido sin hacer daño a nadie
Un niño/a se va a pasar 4/5 partes de su vida despierto hasta los 18 años, o en el colegio, o relacionándose con gente del colegio (profesores/alumnos); y es físicamente imposible que obtenga su mejor versión si el ambiente que tiene (o sufre) no es el indicado. Para ser sinceros, a nosotros los adultos nos pasa exactamente lo mismo en el mundo laboral.
El acoso se ha convertido en una plaga mundial en el mundo académico que en nuestro país arroja datos terribles: la primera causa de muerte en adolescentes es el suicidio ( ya ni hablamos de los intentos de suicidio fallidos y, sobre todo, los jóvenes con problemas de salud mental como consecuencia del acoso y/o ambientes tóxicos en el colegio/Instituto).
En nuestro colegio en lo que se refiere al ambiente escolar hay dos pilares innegociables:
Y el acoso es la realidad a la que los centros educativos no quieren enfrentarse. ¿ Por qué?
Por una cuestión económica, simple y llanamente. El acoso siempre funciona de la misma forma, el formato manada: los lobos atacan a la vaca que se ha quedado sola, por estar enferma y/o desorientada. Y en los colegio pasa lo mismo, los acosadores atacan a la víctima solitaria, indefensa. Si la Institución se enfrenta a esa situación va a tener muchas más bajas que si la víctima se marcha al comprobar su indefensión ( es simplemente una cuestión económica).
La dimensión del colegio es fundamental para afrontar y/o evitar situaciones no deseadas en la formación de los alumnos/as. Es físicamente imposible plantear una educación personalizada, atenta a cada circunstancia del niño/a; si el colegio cuenta con 1.500 /2.000/3.000/4.000 alumnos.
El mundo de los niños no es perfecto, es imperfecto, tienen conflictos, decepciones; y hay que ayudarles a gestionarlas, enseñarles a superarlos. Son seres afectivos, que necesitan sentirse comprendidos y queridos; y ese tacto, esa relación sólo se puede lograr cuando el colegio no supera determinadas dimensiones.
Los colegios intentan impresionar a las familias con sus instalaciones deportivas, piscinas, polideportivos, patios exteriores. Los niños/as acosadores, todo lo que tienen de crueles, lo tienen de inteligentes y necesitan esos grandes espacios para actuar a sus anchas.
Nadie cree que le va a pasar a su hijo/a, pero las estadísticas terminan demostrando que es más frecuente de lo que se cree.
Las dimensiones de los centros educativos son fundamentales para el control del trapicheo y consumo de drogas, amistades poco recomendables, etc; que son situaciones que no sufrimos en nuestra escuela.
Nuestros hijos/as no son muebles que se les sienta en el aula, para escuchar una explicación tras otra, día tras día, hasta llegar a la Universidad.
Cada niño/a es único, tiene su propia personalidad, cualidades, limitaciones, estados de ánimo, talento, circunstancias personales y familiares. Son seres emocionales a los que les afectan muchísimas cosas que están ocurriendo a su alrededor (una mudanza, un divorcio, etc).
Por eso en nuestro colegio:
Todos hemos observado en alguna ocasión a nuestro hijo/a jugando en su habitación, está absorto con lo que está haciendo, no escucha lo que se le diga; esto se denomina focus.
El problema del focus en los niños/as es que sólo llegan a él si lo que se les propone:
En la escuela convencional las profesoras con sus aburridas explicaciones consiguen el efecto contrario: el rechazo del niño. Siendo la herramienta represiva apelarles a la responsabilidad y si definitivamente no funciona, a la amenaza o al castigo.
En nuestro colegio la obsesión de una profesora es llegar a que el alumno/a conozca esos temarios buscando el focus:
Por eso de la diversidad de modelos de aprendizaje que utilizamos, “la experimentación” tiene un papel fundamental ( ¿cómo es más divertido aprender lo que es un volcán, con una explicación o fabricando un volcán? la respuesta es obvia en el mundo infantil).
La labor de una profesora Montessori es mucho más compleja que la de otra en la escuela convencional: cada mañana cuando comienza una clase no puede olvidar las cualidades y limitaciones de cada uno de sus alumnos/as, su personalidad, sus estados de ánimo y circunstancias personales, si le gusta o no esa asignatura, y los formatos de aprendizaje que destacan en cada uno de ellos ( visual , por lectura, por explicación , kinestésico).
Otro de los aspectos destacados de nuestro modelo educativo es la forma de relacionarse con el alumno/a. En la escuela convencional el profesor/a se ve como un mero transmisor de conocimientos ( le pagan para explicar al alumno los contenidos preestablecidos por la normativa académica). Para nosotros el colegio es una extensión del hogar y la profesora tiene que relacionarse con los alumnos/as como lo haría con sus propios hijos: respeto, cariño, comprensión, empatía.
El objetivo no es que el alumno/a llegue a realizarse en el futuro en el plano académico; sino que tenga un pleno control de su vida y para ello va a necesitar una preparación mucho más amplia y compleja:
La cultura del esfuerzo se adquiere en casa y en el colegio, con el ejemplo de los adultos que les rodean y con los hábitos. Si nuestros hijos/as se convierten en personas positivas que encaran los problemas buscando soluciones, trabajadores, responsables, comprometidos; su vida va a ser muy diferente.
El trabajo de una profesora montessori se centra en la motivación y el refuerzo positivo del alumno/a, van a generar patrones mentales en los niños/as que algún día, como adultos, van a marcar la diferencia.
La mentalidad del esfuerzo y de superación no se dirige a luchar para ser “los mejores”; se centra en una capacidad de trabajo dirigida a lograr tu mejor versión; olvidándote del reconocimiento por parte de los demás del mismo.
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